Prensa

ago 14, 2018
Fuente: Diario Financiero
Categoría: Homepage

Carozzi y Pepsico elevan disputa por etiquetado


Compañías defendieron el derecho a usar en sus envases figuras con registro de marca. Firmas fueron por separado a la corte de apelaciones tras perder en primera instancia

La chilena Carozzi y la estadounidense Pepsico elevaron el tono de la disputa que mantienen con el Fisco por el uso de figuras decorativas en sus envases. La Seremi de Salud -en base a la nueva Ley de Etiquetado de Alimentos- sancionó a las compañías, las que luego recurrieron a la justicia.

En primera instancia, en juzgados distintos, ambas perdieron, pero insisten en su inocencia, por lo que elevaron el conflicto ante la Corte de Apelaciones de Santiago. Carozzi fue sancionada por la venta de chocolates con forma de conejo bajo la marca Costa en abril de 2017, activo mes para el negocio de los chocolates y golosinas por Pascua de Resurrección. A Pepsico, a través de su filial Evercrisp Chile, la autoridad sanitaria le prohibió usar en los envases de sus productos Cheetos y Gatolate las figuras decorativas.

Ambas empresas fundan sus defensas en que la autoridad no puede acusar de publicidad ilegal (dirigida a menores de 14 años) los elementos figurativos de los envases cuando están registrados ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial. Incluso, Pepsico había acusado que se vulneraba el derecho de propiedad y una interpretación ilegal de la normativa, asegurando que la marca utilizada en el empaque cumple una función básica: distinguir dicho producto de sus competidores.

'La sentenciadora realiza una interpretación ilegal de la Ley de Propiedad Industrial, desconociendo abiertamente la naturaleza de una marca registrada y la equipara a la publicidad no obstante ser estatutos jurídicos diversos', dijo la empresa.

El recurso de apelación de Carozzi es aún más categórico: 'Se ha validado el actuar de la autoridad administrativa sanitaria que sigue realizando cientos de inspecciones y sumarios a los largo de todo Chile, donde nos encontramos como empresa fabricante con todo tipo de interpretaciones, pudiendo afirmar que con la discrecionalidad con que se actúa, cualquier elemento puede llegar a ser ‘publicidad dirigida a menores de catorce años’'.